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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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JORNADAS DE CORRECCIÓN DE JUNIO

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Los que bien me conocéis por aquí, sabéis que defiendo con ahínco la autoedición. Y sé que uno de los problemas para llevarla a cabo es el coste de la corrección. Como titulado, voy a intentar aliviar ese lastre con las JOrNadas de corrección de junio mediante una fórmula que creo que es beneficiosa para todos.

Me ofrezco para corregir libros completos por solo 100 euros. Nada comparable con los costosos cuatro euros por página de media que se suelen pedir. Con cuatro capas de revisión: global, escena, oración y palabra. Debido al tiempo necesario para ello, no creo que pueda admitir más de dos manuscritos este mes, por lo que los aceptaré por orden de llegada o consulta.

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Esta tarifa plana sería para libros de unas 250-300 páginas. Para mayores volúmenes, sería insostenible. De hecho, ya me supone un gran esfuerzo y sacrificio temporal permitir estas cifras. Pero se compensa con pasión. Si vemos que funciona esta fórmula y el desgaste es permisivo, extenderé esta idea a meses posteriores.

Así que, si te interesa o conoces a alguien que pueda aprovecharse, contacta conmigo a través del correo electrónico jonicaroescritor@gmail.com y nos ponemos a ello. No dejes que la falta de corrección te impida publicar, ni permitamos que un manuscrito sin depurar sea publicado por el elevado coste económico de la corrección. Como he dicho muchas veces, una de las desventajas de la autopublicación es la cantidad de textos mal corregidos que se lanzan. A ver si conseguimos erradicar esa mala fama.

Yo, por mi parte, llevaré acciones a cabo como esta para ello. Las iréis conociendo.
¡Un saludo a todos y todas!

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AUTOEDITAR ES DE HUMANOS

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Abordando Seda, de Alessandro Baricco, he llegado a una conclusión de esas que me encanta compartir en este rinconcito de comprensión y debate. Alrededor del ecuador de su extensión, he encontrado dos erratas. En la página 57, a Baldabiou le cambian el nombre; por ejemplo. En la 70, las puertas de la pajarera están cerradad. Esto ocurre en una cuadragésimo octava edición. De un best seller.

Y no pasa nada.

Esto no es una crítica ni un puntilloso castigo. Ni mucho menos. Todo lo contrario. Hasta en una novela leída por millones de personas, se cuela algún error. Y repito, no pasa absolutamente nada. ¿Ha hecho esto que disfrute menos de la lectura? Ni lo más mínimo.

Pero sí me sirve como advertencia para todos aquellos obsesos de la gramática que desprestigian la autoedición argumentando que los libros editados son simplemente nidos de erratas cuya única utilidad es la hoguera. Ese pensamiento, junto al de si no lo ha cogido una editorial es porque no vale, hacen de la autoedición un subterfugio literario que siempre tiene que llevar a cuestas un descrédito inmerecido.

Es cierto. Hay libros autoeditados que tienen más erratas que palabras. Pero para eso, Amazon, el Santo Grial de la autoedición, te permite leer un fragmento del libro gratuitamente. Me bastan unas pocas páginas para saber el acabado de la novela. Y, de paso, me sirve para saber si me engancha y me interesa el resto del libro. Todo un lujo. Los catálogos editoriales solo me ofrecen la portada y la sinopsis de sus publicaciones, por cierto.

Y sí. Hay mucha publicación de calidad y muy bien pulida en la autoedición. Por eso la seguiré defendiendo; ya conocéis mi historial. Errar es de humanos. Hasta a Anagrama se le ha pasado corregir esos errores cuarenta y ocho veces. Evidentemente, una falta de ortografía por línea sí me puede llegar a alterar la lectura, pero encontrarme con erratas puntuales para mí es insignificante. Hay muchos libros perfectamente escritos que me hacen boquear de hastío y hay otros tantos con algún que otro error esporádico que me han maravillado. Porque las ideas ingeniosas y el talento creativo no entienden de ortotipografía.

Y hasta aquí esta llamada a la comprensión y al sentido común. No lo digo por mí. Ni por nadie. Escribo por y para la coherencia. Hay mucha felicidad en la autoedición que tanto se desprestigia. Y ese estigma hace que muchas personas se pierdan grandes cosas.

Un saludo.
¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

LA MUERTE DE LAS EDITORIALES

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Hoy me ha llegado la liquidación anual de “El corazón del aedo“, libro que publiqué a través de Ediciones B, y no sé si reír o llorar. Aunque, en el fondo, sonrío como ese cínico malicioso que está deseando su propia e ilógica flagelación para confirmar una verdad. Una verdad que me temo muy pronto dejará de ser solo una predicción mía: las editoriales tienen los días más que contados.

“El corazón del aedo” fue para mí un experimento, una evaluación del verdadero poder de las editoriales; un espejo en el que comparar la autoedición que abordé con “El sanador del tiempo“. Quería comprobar cuánto era capaz de hacer por mí el sello editorial. Sentir en mis carnes si de verdad era un privilegiado, si había entrado en ese mundo de los elegidos que por fin salen de la fosa común del olvido literario.

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Nada más lejos de la realidad. La repercusión conseguida con la autoedición de “El sanador del tiempo” supera en todo a “El corazón del aedo”. En ventas, en feedback, en visitas, en comentarios en Amazon… No hay color. Evidentemente, es porque he dedicado todo mi esfuerzo, mi ilusión y mi desgaste promocional a mi obra; lo cual no dice mucho ni bien de mi compromiso con la editorial, pero es que hacer lo contrario me habría hecho sentir un estúpido.

Con Amazon el autor consigue entre un 30 % y un 70 % de los beneficios; a través de editorial, solo una media de un 5 %. Si la editorial actúa como una bestia promocional, aumentando las ventas hasta límites insospechados, entiendo que se lleven ese gran pedazo del pastel, ya que en general, tanto autor como editor salen ganando. Pero a la vista de mi experiencia, si las ventas al final las tengo que hacer yo sí o sí, ¿entendéis que me sienta ahora un estúpido si ellos se quedan con un 94 % de los beneficios?

Antes, las editoriales eran un mal necesario para publicar. Ahora no. Y por lo visto, ni para vender. Sobre todo las que editan en digital, cuyo gasto cero les permite lanzar títulos a diestro y siniestro para que sus autores siembren y ellas recojan. Lo único que las mantiene vivas son sus servicios de corrección y edición, cosas que cada uno puede aprender y aplicar con esfuerzo, paciencia y aprendizaje (cosa que recomiendo). Porque publicar, con Amazon poniéndonoslo cada vez más fácil (incluso muchas editoriales realmente publican a través de su plataforma), va a ser la puntilla que dé la muerte a un negocio editorial que da sus últimos coletazos. En mi opinión.

Y es por eso por lo que he decidido optar por la vía de la autopublicación para “En el nombre de Eva“, como he comentado a los que pensáis que salir del resguardo de una editorial es un paso atrás. Yo, personalmente, no lo veo así. Quitándome el lastre de sentirme un esclavo y servidor, me siento más libre y más dueño de mi obra, y eso me anima a luchar por ella con muchas más fuerzas.

Un saludo a todos, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

MI EXPERIENCIA EDITORIAL #1

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Ya sabéis que soy un seguidor confeso de la autoedición. Pienso que en ella está el futuro de la literatura y que abrirá (ya lo está haciendo) unos horizontes que escapan a todo lo visto en el pasado en cuanto a edición y distribución literaria. Sin embargo, como escritor, también opté en su momento por lanzar la caña a ese mar de ego mecido por las editoriales para ver si era capaz de atrapar algo de autosatisfacción en el anzuelo y aquí os cuento mi experiencia hasta hoy.

En mis comienzos, pensaba que la única manera de publicar era ganar algún concurso cuyo premio era publicar tu obra o plasmar tu relato en una recopilación. Así pues, me dediqué a la participación masiva en concursos consiguiendo ser premiado en dos de ellos.

Sin embargo, estas victorias no las sentí como tales. Había algo que no resonaba en mis tripas. Los relatos ganadores no eran en mi opinión los mejores que había escrito. Y en cambio, había relatos que, bajo el punto de vista del autobombo, me parecían mucho mejores y apenas habían recibido atención. O lo que es lo mismo, lo que recogía no era reflejo de la ilusión que sembraba.

Perdí entonces la ilusión en los concursos, porque me adaptaba a ellos, a sus reglas, a sus normas y a sus momentos. A todos esos aspectos de los cuales el corazón se desentiende y que te alejan de parámetros que considero esenciales combinar con las letras cuando uno las utiliza para dar forma a la cosas que tiene en la cabeza. La camaradería en los fallos y la corrupción (si hasta el Premio Planeta se considera un timo, ya está todo dicho) fueron las excusas perfectas para desapegarme por completo de cualquier concurso literario.

Decidí apostar entonces por lo que amaba con locura, por aquello que me desvelaba por las noches escribiendo hasta altas horas de la madrugada y de cuyo resultado estaba orgulloso. Si yo creía en mis obras, ¿por qué una editorial no iba a hacerlo? Me dediqué al envío y consecuente cosecha de respuestas negativas (cuando no ignorancia) por parte de las distintas editoriales. Para entonces, todo lo hacía mal, pero jamás olvidéis que los errores son siempre la primera parte del acierto. No me desanimé. Me dediqué a aprender de los fracasos. Tampoco olvidemos que la función de un fracaso es hacernos mejorar, su objetivo no es hundirnos en la mierda. Jamás fueron creados para eso. Prohibido desanimarse.

Si tuviera que destacar un aspecto en este aprendizaje es el relativo a la propuesta editorial. Tendemos a enviar el manuscrito en masa y esperar esa llamada ganadora. No. Hay que hacer una buena propuesta editorial, tenemos que hacer saber a nuestro editor por qué debe apostar por nuestra obra. Parece de cajón, pero cuanto más aprendes a mejorar la propuesta editorial, más entiendes por qué no te hacían caso. Permitidme esta ligera blasfemia, pero esa propuesta es casi más importante que la propia obra en el camino hacia el éxito.

Fue entonces cuando comencé a recibir algo de atención y a recibir ofertas editoriales, por llamarlas de alguna forma. Algunas, procedentes de esas editoriales de autoedición encubiertas que juegan con la ilusión de la gente. Piratas de los sueños que buscan el deseo ajeno como materia prima para confeccionar sus beneficios. Ya conocéis mi experiencia con Atlantis. Otras contactaron con buena fe pero con unas condiciones inaceptables. No por su actitud, sino por las dificultades propias de las editoriales emergentes que no están en la élite.

Mi momento clave personal en este camino lo encuentro cuando recibo una valoración positiva de Ediciones B. Al firmar el contrato con un sello editorial de confianza y líder en España, siento esa satisfacción del que busca una aguja en el pajar y la encuentra, aunque con la ilusión algo mermada por las anteriores experiencias nombradas. En septiembre (en principio), publicaré con ellos bajo el sello B de Books.

¿Cómo me está yendo con ellos? Os lo contaré en el próximo post de experiencias editoriales, que este ya se me está alargando demasiado. El trato, de momento, exquisito. No puedo más que decir cosas buenas de la editora y del equipo. ¿Las sensaciones? Bueno, aquí ya entramos en un terreno de luces y sombras que estaré encantado de compartir con vosotros.

Un saludo.
¡Que tengáis un buen (y no muy caluroso) inicio de agosto!

 

Y TE LO LLEVAS GRATIS#1 – Sesión de coaching

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Seguimos celebrando la segunda edición de El sanador del tiempo con nuevas ideas. Primero fue la lectura conjunta, de la cual estoy disfrutando mucho y que aprovecho, como cada vez que puedo, para volver a dar las gracias a l@s participantes. Está siendo una lectura muy productiva, además de la felicidad que está generando en mi persona, siendo la acumulación de felicidad mí objetivo en la vida.

Y hablando de objetivos (¡cómo hilo!), os presento una nueva colaboración cruzada que voy a llevar a cabo con Eugecoach. Quien compre el libro de El sanador del tiempo (tanto en formato físico, 8.82 €, como en formato digital, 2.81 €), obtendrá una consulta gratuita de coaching (valorada en 25 €, que puede ser presencial en Alicante u online a través de Skype). Si tenéis un sueño y no sabéis cómo alcanzarlo, o si no lo tenéis y andáis un poco perdidos por este difícil camino que es la vida, os interesa echar un rato con esta profesional. Para aprovecharos de esta promoción, solo tenéis que mandarme un correo con la foto de la adquisición a juanpacheco85@gmail.com, y yo os pongo en contacto con la coach.

¿Por qué una colaboración con coaching? Bueno, si yo hubiera pensado que no tengo tiempo o que iba a ser muy difícil, o vete a saber qué otras posibles excusas, ahora mismo no estaría viviendo la aventura de publicar un libro. Además, ya sabéis que en muchas de mis entradas siempre hablo de no rendirse, de que la vida va de correr para perseguir sueños y no de correr para huir de los miedos. Muchos decís que no todo es tan fácil y os doy la razón. Pero que algo sea difícil no significa que no sea posible, significa que hay que esforzarse más por ello. Todo lo que sea orientarnos en el camino o motivarnos y empujarnos para alcanzarlo, comulga con mis ideas, y por tanto considero que es un honor esta colaboración.

Pues eso. Espero que esta sea la primera colaboración de muchas. Si con diversos contenidos puedo aumentar el valor añadido de la literatura, hoy en día por debajo de patrones aceptables, será para mí un placer intentarlo.

¡Un motivador abrazo a tod@s!

¿QUÉ PASA CON LAS PRESENTACIONES DE LIBROS?

 

Tercera vez que aparece por aquí Rolly Haacht y para mí sigue siendo un honor. Esta vez su presencia viene empañada por la mía, tras participar con ella en un vídeo para su canal de Youtube. En él abordamos por qué las presentaciones de libros son cada vez más parecidas a un clima desértico.

No me extenderé mucho, que para eso está el vídeo, pero lo cierto es que cada vez hay menos afluencia y entusiasmo por las presentaciones de libros. Creemos que es por el enfoque comercial que se les da, parece que sea obligatorio que haya que comprar el libro y lo que se acaba montando es un chiringuito en el que tras leer un par de páginas, parece que se obligue al asistente a comprar la obra. No estoy de acuerdo. Hay que cambiar ese concepto. A una presentación hay que ir a pasárselo bien (para eso hay que cambiar su desarrollo) y sobre todo se va a compartir una ilusión y a acrecentar una comunidad unida por las palabras y el papel. Pero bueno, no digo más, que ya doy mi particular visión (de forma acelerada por el nerviosismo típico de tener una cámara delante) en el vídeo.

¡Un saludo!

LUNES DE PROMO

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Os presento la oferta de la semana (vamos nenes, que me se lo llevan de las manos). Perdón por el autobombo y por la ausencia del poema breve diario, pero ando enfurruñado con ese sueño de vivir de las letras.

Y en extensión, de co-vivir de las letras, porque con la compra de El sanador del tiempo, se ofrecen 2 sesiones personalizadas del curso que estoy impartiendo cuyo objetivo es que el alumno consiga publicar su libro con éxito. Con este pack, te llevas la novela a domicilio y recibes 2 horas de instrucción (en persona si eres de la ciudad de Alicante, por Skype si eres de cualquier otra parte del mundo).

Este curso está dividido en tres partes. Una primera sobre la creación de contenido (cómo conseguir inspiración, evitar el típico bloqueo del autor, transformar el contenido para que quede más original y profesional…), una segunda parte de edición (maquetación, corrección ortotipográfica…) y una última de publicación (cómo conseguir tener el libro en tus manos estudiando las distintas vías posibles).

En este caso, las dos clases son personalizadas. Se incide directamente en los temas de interés del alumno en lugar de seguir un temario para que sean más efectivas (o se sigue el temario, si se desea).

Pues eso, ya conocéis un poco más de mis servicios como escritor.
Mañana nos vemos, que tengo muchas ganas de publicar algo de lo último que estoy escribiendo.

¡Un abrazo!

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