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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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AVE CÉSAR, los que van a escribir te saludan

julio césar

Y así, como si el día tuviera más de 24 horas, como si no estuviera ya inmerso en otros proyectos… os cuento en qué voy a derramar tinta los próximos días. Dejo una pista en la imagen de la entrada, pues es uno de los libros que estoy utilizando para pulir el proceso previo de documentación.

Nos vamos de viaje a Roma. De viaje virtual. Efectivamente, lo hacemos con la tecnología de MediTime en lo que, más que una secuela de El sanador del tiempo, me gustaría llamarlo una expansión cuyo título provisional es: El sanador del tiempo +1; Crucifixión.

Un asesino en serie de sacerdotes es capturado y paradójicamente, solo un milagro divino podría salvarle de la ejecución. El interventor Poul Reenberg solicita tiempo para poder demostrar su inocencia. Paradójicamente, es más allá del tiempo donde tendrá que viajar, a la Antigua Roma, para poder buscar las pruebas que está convencido que existen.

Esos serían los primeros compases argumentales. En cuanto a la estructura, voy a aplicar varias cosas aprendidas de vosotros, inestimables lectores, pues sois la piedra que afila a todo escritor:

· Toda la novela tratará sobre una única simulación (o mejor dicho, tensión genética), así se podrá profundizar más en el aspecto histórico. Girará en torno a la Roma de César, siempre desde un punto de vista dinámico pero respestuoso.

· MediTime no solo seguirá en la escena, sino que veremos que los hechos ocurridos en El sanador del tiempo cobran sentido. El futuro de la empresa quedó un poco en el aire y aquí se atarán cabos.

· Se tratará de dar más profunidad a los personajes y a sus conflictos personales, de manera que la obra original servirá para conocerlos y estas expansiones para llegar a lo más interno de ellos.

Y dicho esto, acabo aquí la entrada y me pongo a escribir, que poca cosa hay que me estrese más que tener muchas ideas y no poder plasmarlas. Tengo mucha ilusión en este proyecto.

Y hablando de ilusión, en cada entrada de las que haga a partir de ahora hablaré de un pequeño obsequio personal que daré con cada compra de El sanador del tiempo. Serán tonterías sin importancia pero que demuestren que entre lector y escritor hay algo más que un simple intercambio de páginas. Para empezar, a todo aquel que compre el libro le enviaré una carta por correo postal escrita a mano (siempre que sea en territorio peninsular por razones logísticas) para agradecerle la adquisición y desearle una feliz lectura. Si lo compráis, hacédmelo saber a juanpacheco85@gmail.com.

Un saludo.
¡Que tengáis un felix dies!

SI HABLAS DE ÉL, ¡TE LO LLEVAS!

por

Si algo he confirmado con la lectura conjunta es que el fin único de un escritor es ser leído y que la recompensa más alta es hacer que su obra deje de ser suya para empezar a ser parte de los demás. Por eso, lanzo una iniciativa con la que os podéis llevar El sanador del tiempo gratis. Por la patilla.

Si queréis leer el libro, solo tenéis que contar que queréis leerlo. Así de fácil. Lo único que tenéis que hacer es escribir una entrada en vuestro blog del tipo “mi próxima lectura va a ser El sanador del tiempo, porque…” y decir por qué os ha llamado la atención, por qué queréis leerlo o contar un poco la sinopsis. No quiero que lo pongáis por las nubes ni que digáis falso testimonio (que además es pecado), solo que comentéis que es lo próximo que vais a leer porque eso me ayudaría a que la gente simplemente sepa que exista; ya si les llama la atención, pues mejor que mejor.

Así que nada, si os queréis hacer con la obra, hoy lo tenéis muy fácil. Me avisáis de vuestra entrada y yo os envío la copia digital. Así os convertís en parte de la historia, tanto por acceder a ella como por ayudar a que se conozca. Y yo os envío un pedacito de mi corazón con el libro en forma de agradecimiento.

¡Un saludo!
¡Que tengáis un gran día!

JUGUEMOS (CONTIENE REGALO)

akasreg

Hoy vengo en modo Papá Noel y os traigo una cosita para que os entretengáis este fin de semana. Aquí os dejo Poul Reenberg en El sanador del tiempo. Se trata de la primera de las tres novelas que acabaron unificándose en la trilogía El sanador del tiempo. Gratis. Para vosotros, que me seguís por aquí. “Muy bien, Jon, ahora que empieza el buen tiempo y dan ganas de salir a pasear, nos regalas un libro para quedarnos en casa“. Así soy yo.

Para que conozcáis un poco de qué va la historia, os propongo un juego. Os invito a poneros en el papel de un interventor de MediTime. MediTime es una clínica capaz de curar enfermedades viajando virtualmente al pasado. Los interventores descifran las marcas en el ADN de un trauma histórico y tienen que hacer una simulación para resolver la situación dramática que originó el desajuste biológico heredable.

Es decir, imaginad que como interventores, tenéis un paciente con un trauma heredado a través de su genética y se os envía en el tiempo, mediante una simulación, a la situación que causó la alteración biológica heredable. Os tumbáis en vuestra camilla, os dejáis cablear para la intervención. Cerráis los ojos. Comienza la cuenta atrás. Cinco, cuatro, tres, dos, uno…

“Te despiertas súbitamente, abres y cierras los ojos varias veces para mitigar el picor típico causado por el nervio óptico al comenzar cada simulación. Es de noche, pero la escasa luz de la luna es suficiente para dejarte con la boca abierta tras observar la imponente muralla que te rodea. Miras alrededor, por el estilo de las casas sabes que has retrocedido por lo menos tres mil años. Sin embargo, es una curiosa figura lo que te hace saber exactamente el lugar y el tiempo en el que estás: un enorme caballo de madera expuesto en la plaza central.

Troya. Sonríes. Descubres que la ciudad entre el mito y la historia existe de verdad. Pero la satisfacción dura apenas unos segundos. Del enorme caballo de madera ves descender una fila de hombres como si de las tripas del animal inanimado se trataran. Corren rápidamente y toman el portón con sigilo, las puertas de la ciudad se abren y se te para el corazón. En el horizonte observas un enorme ejército a punto de invadir la ciudad. ¡No estoy aquí para quedarme embobado con las maravillas troyanas!, piensas, y te pones en acción.

Golpeas la puerta de cada casa esperando reconocer tras ella al paciente. Sabes que tiene que estar cerca, porque las simulaciones tienden a situarte cerca de la recreación histórica del paciente. Tardas en dar con él, pero finalmente lo encuentras mientras la voz de alarma moviliza al ejército troyano. La agitación en las calles crece.

-¡Vamos! ¡Hay que salir de aquí! ¡Los griegos nos atacan por sorpresa! – le dices a tu paciente, totalmente sorprendido como el resto de troyanos.
-¿Qué estás diciendo? – dice la persona a la que tienes que salvar, incrédulo. Su pasividad te irrita.
-¡Los griegos van a quemar la ciudad! ¡Tengo que sacarte de aquí!
-Pero… ¿y mi familia? – te golpeas la frente, notas la estupidez en tus venas. Habías dado por hecho que tu misión era sacar con vida al paciente de aquel ataque. Pero el paciente ya había sobrevivido en la situación real, si no no habría podido transmitir su genética defectuosa tras el trauma. Sabes que el problema está en su familia. La pérdida de su familia es el factor causante del trauma. Bien, pues hay que salvarlos a todos -. ¡Vamos! ¡Que se preparen todos para huir antes de que lleguen los griegos!
– ¡Es imposible! – te dice asustado -. Mi padre está encarcelado. ¿Vas a ir tú al cuartel a liberarlo de sus cadenas para poder sacarlo de allí?

Maldices. Pateas el suelo. Los hombres armados ya han comenzado a batallar en las calles, se escucha, no muy lejos, el choque de metal contra metal. Piensas rápidamente en alguna solución. ¿Qué puedes hacer?”.

 

Y aquí os dejo el relevo. Como interventores, ¿qué se os ocurriría hacer para solucionar la situación? ¿Cómo salvar al paciente y a su padre arrestado del inminente ataque griego? En la próxima entrada os sugeriré alguna posible solución 😉

Espero vuestro espíritu aventurero en los comentarios.
¡Un abrazo!

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