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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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romance

EL PRESENTE ES UN REGALO

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Ya lo decía Oogway, la tortuga de Kung Fu Panda: el pasado es historia, el futuro es incierto y el presente es un regalo, por eso se llama presente. Ahora, con la filosofía oriental no solo tocando a nuestras puertas, sino invadiendo los hogares en su modo Feng Shui, parece que todos comenzamos a comprenderlo y tenemos claro que lo que importa es el momento en el que vivimos. Nada más.

Pero yo, que ya sabéis que hago apología de los videojuegos, ya recibí esta lección con un juego que he vuelto a disfrutar recientemente rebosante de nostalgia: Metal Gear Solid. En este videojuego guionizado, con más similitudes a una película que a un juego de consola, Solid Snake era un agente infiltrado cuyo objetivo era acabar con una amenaza terrorista.

Pero si tiramos de fast forward y nos vamos al final (aviso, spoiler), a Snake le había infectado su propio equipo con un virus para que este acabara con su vida tras la misión y llevar así todos los secretos que había vivido a la tumba con él. Secretos de Estado, que se dice.

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Sin embargo, la doctora de la operación, en un acto de redención le comunica que la activación del virus la ha modificado para que sea aleatoria, pues no quería convertirse en verdugo evidente. O sea, que la enfermedad podría activarse en unos segundos, horas, o nunca. Solo cuando uno está condenado, cuando deja de tener sentido el hecho de consturir la vida que queremos, comenzamos a vivir la que tenemos.

A mí, esta historia y esta reflexión que recibí de adolescente, fue un martillazo a mi estilo de vida y fue un ladrillo importante del muro de la filosofía que mantengo a día de hoy. Todos tenemos un virus mortal de activación aleatoria en el cuerpo. Llámalo enfermedad, accidente, mala fortuna… El miedo a la muerte hace que las personas no piensen en ella, que la integren en su mente como algo lejano, una leyenda.

Pero hay que coger el camino opuesto. Ser conscientes de que es algo real, tangible y cuya inminencia es desconocida. Lo que no hagas ahora, puede que no lo hagas nunca. Aprovecha este momento en el que dispones de cinco sentidos (yo creo que son más) para disfrutarlos. Actívalos en su plenitud. Porque llegará un día en el que ya no podamos disfrutar de ellos. Entonces ya nada importará, ni lo bueno ni lo malo. La vida es ahora. Y punto (y seguido, de momento).

Nada más.
¡Que tengáis un día muy vivo!

MÁS AMOR Y MENOS GUERRA

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Dos amantes egipcios cuyo amor está condenado al fracaso. Así empieza El corazón del aedo, que hay dramá histórico más allá de Romeo y Julieta. El primer poema nos transporta a un Egipto anterior al faraónico.

Antes de la primera gran unificación, Egipto se dividía en dos agrupaciones de aldeas enfrentadas: el Alto y Bajo Egipto. La poesía nos pone en el lugar de un joven guerrero del Alto Egipto enamorado de una muchacha del Bajo Egipto, región a la que está a punto de invadir por orden de Narmer, que posteriormente se convertirá en el primer faraón de la historia.

Se trata de un amor imposible, maldito. La derrota supondría el fin de la vida o de la libertad del chico, mientras que con la victoria sería culpable de arrasar las tierras de su amada. En ambos casos, la única ganadora es la tragedia que se lleva por delante el amor puro convertido en odio que ambos sentían antes del conflicto. Aquí os dejo con el poema íntegro. Espero que os guste. Los que me seguís por Instagram, igual me habéis oído cantarlo por ahí con la guitarra.

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TÚ, MI PALACIO MINOICO

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Si copio y pego el primer párrafo de las últimas entradas ni se notaría el cambio… Porque sí, aplaudamos mi originalidad, hoy vuelvo a asediaros con un poema de mi próxima obra. En serio, estoy disfrutando tanto de escribirla, que mis suspiros de satisfacción tienden a desembocar en este blog.

En este caso, viajamos románticamente al origen de Grecia, a la civilización minoica que barnizó la isla de Creta con sus poderosos palacios.Se trata de una oda al típico dicho de que la riqueza no da la felicidad. Siempre que te tenga a ti, claro.

Hoy no me enrollo más. Un abrazo a todos.

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