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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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REENBERG SE DESPIDE A LO GRATIS – Descarga “El sanador del tiempo”

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Conforme me acerco al final de la edición de Caótico neutral tengo más claro que se abre una nueva etapa para Jon Ícaro. De repente, todo empieza a cuadrar, a fluir, el trabajo se corresponde con los resultados y la ilusión se viste de satisfacción. Caótico neutral es un nivel más, es otra cosa. Es, por fin, una obra que pienso defender a muerte.

Uno sabe que está un escalón más arriba cuando mira atrás y tiene que agachar la cabeza para poder hablar con su pasado y poder decirle: amigo, qué bueno fue cruzarnos en esta vida, pero te estás haciendo viejo. Romero, romero, que salga lo viejo y entre lo nuevo, que diría una variante del sabio refrán.

Jamás renegaré de El sanador del tiempo, mi primera aventura literaria. Uno nunca se olvida con quién perdió la virginidad. Los latidos de felicidad que me ha regalado quedan para siempre en el recuerdo. Pero es hora de decirle: adiós, gracias por todo el aprendizaje que me has dado, por darme la oportunidad de conocer el mundo editorial, por los ángeles con forma de persona a los que he llegado a través de ti y por todos esos pequeños momentos que han hecho que mi vida sea un poquito más grande. La de sentimientos que caben en unas páginas.

No obstante, en un último reconocimiento y para alargar su función en mi vida literaria, recurro a esta obra una vez más antes de dejarla a la deriva del espacio-tiempo. Voy a ofrecer gratuitamente la versión digital del libro (en PDF y ePUB), que se puede descargar ya libremente desde la página Web, con un doble objetivo. Por un lado, celebrar su despedida aumentando la accesibilidad a la obra y que nadie que tenga interés en leerla se quede sin ella. Y por otro, servir de enlace para facilitar la salida del nuevo proyecto. Si alguien quiere, le apetece, lo considera justo y le gusta la historia y quiere que Jon Ícaro siga escribiendo, puede donar 1 euro a través de Paypal a cambio de la descarga que será invertido en la edición y publicación del nuevo proyecto Caótico Neutral. Así, una obra se abandona, pero su fin cobra sentido ayudando a florecer a una nueva. Ni que decir tiene la felicidad que le da a uno ese apoyo en ese trabajo tan vocacional (y a veces desesperante) que es editar y publicar un libro.

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Y  nada más por hoy, seguiremos hablando de esta renovación literaria.
¡Nos vemos las caras por instagram-png-instagram-png-logo-1455 icaro_jon!

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VIDEOJUEGOS SÍ, VIDEOJUEGOS NO

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Soy un jugón. Lo confieso con la mano en alto. Yo fui diana de niño de frases comote vas a quedar ciego con la maquinita” o “-Niño, apaga eso ya. -Mamá, solo cinco minutos más“. Fui víctima también de ese entretenimiento asocializador.

Los videojuegos son vistos por los padres como una herramienta del Diablo, como una droga infernal e irresistible que condena a sus pobres chicos. En parte, lo entiendo. Las dos principales preocupaciones paternales son la gran cantidad de tiempo que los niños pierden con los videojuegos y el aislamiento social al que los somete.

Lo del factor asocial lo puedo entender. No lo considero un problema en sí, pero sí que es cierto que las habilidades sociales hay que adquirirlas cuanto antes y entrenarlas, porque después son necesarias para conseguir y ejercer bien un determinado trabajo o para defender una pasión y hacer viable cualquier proyecto que nos salga del corazón. Paradójicamente, con los juegos online, ahora los muchachos pueden conocer gente de lugares que jamás pisarán. Aquí entraría el debate de si es necesario el contacto directo para crear una verdadera amistad, pero no es el objetivo de esta entrada.

Yo daré un apunte personal: a mis mejores amigos los suelto tener lejos y a causa de eso he aprendido a no convertir el contacto en una necesidad. Los amo sin necesidad de tenerlos al lado. Y todo lo que sea quitar una necesidad lo considero bueno, siempre que el hecho de no necesitarlo no impida valorarlo, sino todo lo contrario.

En cuanto al tiempo que pierden jugando… considero que el problema no es el exceso de ocio, sino la falta de motivación y esfuerzo. Si no pierden el tiempo con los videojuegos, lo harán con cualquier otra cosa. O peor, no haciendo nada. La ausencia de cosas divertidas no va a hacer que estudien más. Yo siempre fui un buen estudiante. Gasté más horas en videojuegos, seguramente, que todos mis compañeros de estudios. Y acabé el instituto con una media de sobresaliente y acabé la carrera de Biología.

Y por encima de todo, el motivo por el que hago esta entrada. A los videojuegos les debo mi pasión por la historia. Yo mamé de clásicos como Age of empires (al que fui finalmente infiel con Empire Earth), juegos de estrategia histórica con una gran documentación detrás. Evidentemente, no son manuales históricos, pero sí hicieron de gancho para que yo quisiera, por imperativo propio y no de un sistema educativo, estudiar historia como un poseso.

Historia siempre ha sido mi asignatura más odiada. En cambio ahora, devoro libros y revistas históricas. La chispa que encendió ese fuego fueron los videojuegos. Consiguieron algo que ni el sistema educativo ni los profesores pudieron conseguir (ojo, que profesores los he tenido muy buenos y a un profesor de Historia que a la vez fue mi tutor dos años le tengo un cariño especial).

Y voy más allá, y ahora sí que cobra sentido esta entrada en este blog. Sin esa pasión no habría nacido El sanador del tiempo. El gusto por escribir textos históricos o de fantasía (este último aspecto se lo debo a Zelda: ocarina of time) se lo debo a los videojuegos. A partir de ellos me enganché a los libros, y los libros hicieron que me sintiera vivo escribiendo. Les debo una de mis mayores pasiones en la vida. Porque, señoras y señores, ciegamente creo que el problema de esta vida es la escasez de pasiones, con permiso del aspecto económico. Uno puede tener de todo y sentirse vacío si no tiene una pasión que le atrape y le haga dedicar todo lo que uno tiene por dentro.

Así que, ciñéndonos al título de la entrada, la respuesta es ni sí ni no. Como en todo. La respuesta es, y la extiendo a todos los ámbitos de la vida: en una medida y calidad adecuada. No todos los videojuegos son malos, pero tampoco todos son buenos. Todo depende de las consecuencias que manifiesten en cada persona. En mi caso, les debo mucho. Aún se lo sigo debiendo, por supuesto.

Y nada más. Ya sabéis que cuando tiendo a personalizar las entradas me extiendo en demasía. Gracias por estar ahí, por acompañarme a este café en el que me permitís charlar un rato con vosotros. Ahora me gustaría escucharos en los comentarios.

¡Un abrazo!

 

COLABO CON REVISTADEHISTORIA

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Las páginas de El sanador del tiempo siguen escupiendo felicidad que recojo y almaceno en el corazón con mucha ilusión. Esta vez, el motivo de alegría es el acuerdo colaborativo alcanzado con RevistaDeHistoria. Mi libro será ofrecido como suplemento a todos los que se suscriban a esta magnífica revista histórica.

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Vuelvo a derramarme de felicidad por este gesto de confianza y por la posibilidad que me ofrece de llegar a más lectores, de que más personas puedan leer mi obra. No exagero si digo que estas cosas me dan la vida porque un escritor vive en tanto que alguien decide invertir algo de tiempo en leer esas palabras en las que ha depositado toda su ilusión y corazón.

Quería compartir esta alegría con vosotros. Todo progreso que consiga el libro también es mérito vuestro, pues vuestros ánimos y palabras no caen en saco roto y me motivan para seguir avanzando. De verdad.

Gracias a todos.

¡DOY LA CARA!

 

Ayer hablaba de Youtube y recordé que una de sus bondades es que me permite hablar con vosotros cara a cara. Y puesto que uno de los principales objetivos del blog era que nos conociéramos mutuamente, qué mejor que ponerme voz e imagen en un vídeo.

Os dejo aquí el vídeo de presentación del canal. Aunque mi núcleo duro seguirá siendo el blog escrito, si algún día me apetece contaros algo verbalmente bien porque crea que el tema se adapta al formato, bien porque me apetezca hablarle a una cámara, iré subiendo ahí los vídeos, y los compartiré por aquí.

Y cada vez que comparta vídeo, la entrada escrita será más breve (casi inexistente). Así que, para ser coherente conmigo mismo, corto y cierro.

¡Un saludo a todos!

PEDACITOS DE REALIDAD

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A los que nos gusta escribir, a veces metemos un pedacito de nuestro mundo en nuestras historias. Algunos rasgos de alguna persona que admiramos en alguno de nuestros personajes, algunas localizaciones que nos encantan, canciones que amamos y que de fondo aparecen en alguna escena…

Por otro lado, hay quien prefiere no meter nada de su entorno en la fantasía, porque piensa que limita el proceso creativo al estar adherido a un suceso o existencia real. Es cierto. Tener una base hace que tu mente se enfoque en algo concreto y pierdas perspectiva.

Es un debate del cual me encantaría escuchar vuestra opinión. Yo, que particularmente siempre pienso que nada es blanco o negro, siempre tiendo a un punto intermedio. Por ello, me gusta meter detalles insignificantes que no exceden el término de curiosidad.

Por ejemplo, el libro de la foto. El otro día volví a hacer una visita a la Biblioteca Pública de Alicante y volví a cruzarme con él. Se trata de Babilonia. Mesopotamia. La mitad de la historia humana, de Paul Kriwaczek. Uno de los tantos libros que usé en el proceso de documentación antes de escribir la novela El sanador del tiempo y que, de hecho, es en el que Christiaan mete la nota secreta dirigida para Poul Reenberg en la trama.

Biblioteca Lenox. Sección Historia. Babilonia; Paul Kriwaczek. No te rindas, Poul.

Es un detalle tonto, insignificante, pero a mí se me encoge el corazón cada vez que paso al lado del libro, porque es parte de una historia que amo y significa mucho para mí. Al haberme cruzado de nuevo con él, quería compartir este pensamiento con vosotros.

Un abrazo.
¡Nos vemos!

EL INCONSCIENTE DE JON ÍCARO

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MIÉRCOLES DE JON ÍCARO

Hoy es el día de la semana más egocéntrico del blog, porque me toca hablar de mí, o mejor dicho de mi extensión mental: mi obra.

Uno de los circunstancias más interesantes de El sanador del tiempo es la relación que hay entre Poul Reenberg como sanador y el subconsciente de Tuyi, su primera paciente. En MediTime, los sanadores acceden al subconsciente de los pacientes donde se retienen los traumas de vidas pasadas para resolverlos mediante una simulación virtual que les lleva al pasado. Eso está mejor explicado en la novela, lo prometo.

Entonces, Poul viaja mentalmente a distintos lugares en distintos tiempos donde vive espectaculares aventuras con una representación atemporal de Tuyi. Y ya se sabe que el roce hace el cariño. Más aún cuando el roce implica vivir situaciones extremas, salvarse mutuamente y compartir aventuras de esas que dejan huella. En tales condiciones, no desvelaré nada, pero uno se imagina que es difícil no compartir sentimientos más allá del afecto.

Pero… si bien Poul está consciente durante la terapia, la paciente no lo está. Todo se corrige a nivel de subconsciencia, sin que ella se entere. ¿Qué significa esto? Que a pesar de haber vivido tantas cosas juntos, si la paciente llegara a despertar, sería incapaz de recordar nada de nada. Y el interventor (que así se llama a los terapeutas en MediTime), después de haber creado tantos lazos, de haber salvado la vida de la paciente, verá a los ojos de ella que es un completo desconocido. Que no sabe quién es ni lo que ha hecho por ella.

¿Y os imagináis cómo os sentiríais vosotros si tras haber cuidado y haber dado tanto por una persona, de repente, os convertís en completos desconocidos como si su memoria se hubiera evaporado? Pues es una de las situaciones que más me ha gustado crear en Poul Reenberg en El sanador del tiempo.

Un saludo, ¡y mañana más!

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