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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

SOY TODO CORAZÓN

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A partir de hoy soy todo corazón. No me refiero a que vaya a ser la persona más bondadosa del mundo, aunque en ese sentido aspiro a ir más allá de abanderar el respeto como nexo entre las civilizaciones. Me refiero a que me adentro en una nueva fase que girará en torno a El corazón del aedo.

El corazón del aedo es un conjunto de poemas y relatos románticos históricos que publicaré en breve con B de Books, sello digital perteneciente a Ediciones B. ¿Recordáis que en la primera entrada de este blog os hablaba de mis dos vertientes como escritor? Pues toca dar rienda suelta a la más sentimental.

Sobra decir que voy a poner todo mi esfuerzo en este proyecto por el simple hecho de que la ilusión que tengo en él me obliga a hacerlo. Pero, además, tengo la motivación añadida de resarcirme de la mala experiencia con Atlantis (esa editorial que tan bien hace su trabajo). Me robaron la ilusión de mi primera vez. Me sentí violado literariamente. No es que necesite demostrar a nadie lo que valgo, considero que anclarse en una mala experiencia no hace otra cosa que desviar la energía productiva, pero sí tengo ganas de disfrutar de un proceso editorial al menos coherente, independientemente de su éxito.

Así pues, estas semanas dedicaré cada gota de mi alma a este nuevo proyecto que ahora mismo se encuentra en los días finales de su embarazo. Os irán salpicando por aquí mis gotitas de ilusión.

¡Un abrazo a todos!

VIDEOJUEGOS SÍ, VIDEOJUEGOS NO

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Soy un jugón. Lo confieso con la mano en alto. Yo fui diana de niño de frases comote vas a quedar ciego con la maquinita” o “-Niño, apaga eso ya. -Mamá, solo cinco minutos más“. Fui víctima también de ese entretenimiento asocializador.

Los videojuegos son vistos por los padres como una herramienta del Diablo, como una droga infernal e irresistible que condena a sus pobres chicos. En parte, lo entiendo. Las dos principales preocupaciones paternales son la gran cantidad de tiempo que los niños pierden con los videojuegos y el aislamiento social al que los somete.

Lo del factor asocial lo puedo entender. No lo considero un problema en sí, pero sí que es cierto que las habilidades sociales hay que adquirirlas cuanto antes y entrenarlas, porque después son necesarias para conseguir y ejercer bien un determinado trabajo o para defender una pasión y hacer viable cualquier proyecto que nos salga del corazón. Paradójicamente, con los juegos online, ahora los muchachos pueden conocer gente de lugares que jamás pisarán. Aquí entraría el debate de si es necesario el contacto directo para crear una verdadera amistad, pero no es el objetivo de esta entrada.

Yo daré un apunte personal: a mis mejores amigos los suelto tener lejos y a causa de eso he aprendido a no convertir el contacto en una necesidad. Los amo sin necesidad de tenerlos al lado. Y todo lo que sea quitar una necesidad lo considero bueno, siempre que el hecho de no necesitarlo no impida valorarlo, sino todo lo contrario.

En cuanto al tiempo que pierden jugando… considero que el problema no es el exceso de ocio, sino la falta de motivación y esfuerzo. Si no pierden el tiempo con los videojuegos, lo harán con cualquier otra cosa. O peor, no haciendo nada. La ausencia de cosas divertidas no va a hacer que estudien más. Yo siempre fui un buen estudiante. Gasté más horas en videojuegos, seguramente, que todos mis compañeros de estudios. Y acabé el instituto con una media de sobresaliente y acabé la carrera de Biología.

Y por encima de todo, el motivo por el que hago esta entrada. A los videojuegos les debo mi pasión por la historia. Yo mamé de clásicos como Age of empires (al que fui finalmente infiel con Empire Earth), juegos de estrategia histórica con una gran documentación detrás. Evidentemente, no son manuales históricos, pero sí hicieron de gancho para que yo quisiera, por imperativo propio y no de un sistema educativo, estudiar historia como un poseso.

Historia siempre ha sido mi asignatura más odiada. En cambio ahora, devoro libros y revistas históricas. La chispa que encendió ese fuego fueron los videojuegos. Consiguieron algo que ni el sistema educativo ni los profesores pudieron conseguir (ojo, que profesores los he tenido muy buenos y a un profesor de Historia que a la vez fue mi tutor dos años le tengo un cariño especial).

Y voy más allá, y ahora sí que cobra sentido esta entrada en este blog. Sin esa pasión no habría nacido El sanador del tiempo. El gusto por escribir textos históricos o de fantasía (este último aspecto se lo debo a Zelda: ocarina of time) se lo debo a los videojuegos. A partir de ellos me enganché a los libros, y los libros hicieron que me sintiera vivo escribiendo. Les debo una de mis mayores pasiones en la vida. Porque, señoras y señores, ciegamente creo que el problema de esta vida es la escasez de pasiones, con permiso del aspecto económico. Uno puede tener de todo y sentirse vacío si no tiene una pasión que le atrape y le haga dedicar todo lo que uno tiene por dentro.

Así que, ciñéndonos al título de la entrada, la respuesta es ni sí ni no. Como en todo. La respuesta es, y la extiendo a todos los ámbitos de la vida: en una medida y calidad adecuada. No todos los videojuegos son malos, pero tampoco todos son buenos. Todo depende de las consecuencias que manifiesten en cada persona. En mi caso, les debo mucho. Aún se lo sigo debiendo, por supuesto.

Y nada más. Ya sabéis que cuando tiendo a personalizar las entradas me extiendo en demasía. Gracias por estar ahí, por acompañarme a este café en el que me permitís charlar un rato con vosotros. Ahora me gustaría escucharos en los comentarios.

¡Un abrazo!

 

EL DÍA QUE ME DESINTOXIQUÉ

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Hoy os voy a contar la historia de cómo conseguí que una droga dejara de afectar a mi vida: el fútbol. Actualmente, hace ya más de dos años que no he visto un partido de fútbol. No es que me sienta orgulloso, es que soy consciente de que mi vida es mejor así.

Mi desapego empezó con la corrupción. Durante los años de crisis, me sentí insultado al ver cómo se subía los impuestos al ciudadano medio mientras que los clubes de fútbol, millonarios ellos, eran financiados con dinero público y contratos bancarios para no caer en la bancarrota. Como persona, sentí que me valoraba muy poco a mí mismo si iba a aplaudir a aquellos a los que se rescataba a costa de hundirnos aún más a la plebe. No voy a hablar de los que se valoran tan poco como para ir a la salida de un juzgado a aplaudir a Messi (y compañía), sabiendo que el fraude del que se le acusa implica que es a ellos mismos a los que se les está robando.

Pero el dinero, al fin y al cabo, es dinero. Más intolerable es la violencia que se alimenta y que surge de manera efervescente en los campos de fútbol. Insultos gratuitos al rival (por el simple hecho de pertenecer a otro equipo), amenazas a árbitros, peleas entre padres en el fútbol base, asesinatos por peleas en las cercanías (a veces incluso dentro) de los estadios… Ahí es cuando te das cuenta de que el fútbol es una droga, pues doblega la voluntad y modula el comportamiento de los aficionados hasta límites, para mí, inadmisibles.

Decidí por lo tanto dejar de seguirlo rotundamente. Es difícil que, una afición de la que has mamado desde niño, acabe siendo algo totalmente indiferente para ti. Aún a día de hoy, tengo la tentación de ver algo que quiero fuera de mi vida. Pero aprendo, como siempre. Es donde me doy cuenta del poder que tiene la costumbre, la fuerza social. Cada uno es lo que es más lo que le rodea. Pero a su vez, me demuestro a mí mismo la necesidad de desapegarme de toda creencia, y eso me hace más libre y creativo.

Y hablando de condicionantes sociales, me parece muy lamentable que el fútbol siga siendo el motor de las masas, que los futbolistas sean vistos como héroes y que se esté proyectando esa imagen en la sociedad. Me pregunto qué hubiera pasado si esa fuerza se hubiera dedicado a los libros. Me imagino a los escritores en el papel de héroes, a 80.000 personas reunidas para compartir una buena lectura de un par de horas, con los medios de comunicación comentando después los mejores momentos. Cómo me gustaría que la pasión humana se volcara de tal manera en algo más creativo y saludable.

En la lectura conjunta surgió ayer el tema de si el hombre era bueno o malo por naturaleza. El hecho de que triunfen eventos en los que predomina la violencia, da qué pensar al respecto.

Pero yo no pierdo la esperanza. Aún sueño con una Liga de ideas creativas, con una Champions League de relatos. El día que la pasión en masa compartida vaya más allá de un enfrentamiento, habremos dado un paso adelante para el entendimiento y será el principio del fin de todos los conflictos interpersonales.

Sin más, que ya me he desahogado bastante, os mando un nada violento abrazo.
¡Hasta otra!

ENTREVISTA PARA PSYCOACH

Ayer dije que no era capaz de ponerme serio mostrando las tomas falsas de una entrevista que, paradójicamente, hoy sí me pongo firme para mostraros. Porque vale, sí hay una cosa que es capaz de centrarme y hacer que me tome las cosas con extrema importancia: hablar de cumplir sueños.

Pongo arriba la entrevista que me hicieron para el canal de Psycoach. Psycoach es un proyecto que fusiona psicología y coaching, enfocando todas sus herramientas a la consecución de objetivos.

¿Qué voy a decir que no haya dicho ya de la importancia de dejarse la piel, la cabeza y el corazón por aquello que queremos? Pues eso, que mejor me callo y os dejo con el vídeo, agradeciendo a Psycoach esta oportunidad de charlar sobre un tema que me apasiona y que hace que le salgan alas a mi corazón.

¡Un motivador abrazo a todos!

SOY UN PAYASO – Confesiones#3

Hacía tiempo que no convertía una entrada en un encuentro íntimo con vosotros, siendo ese precisamente el principal objetivo de este blog. Así que ahí va otra de esas confesiones que me encanta compartir desde lo más personal de mi existencia no exento de cierta vergüenza: soy un payaso.

A menudo me dicen que no se puede hablar en serio conmigo. Y yo, en lugar de sentirme ofendido en lo más sensato de mi madurez, me siento elogiado. Porque sí, es cierto, no sé preocuparme en exceso por las cosas y, lo que es peor, no soy capaz de ponerle filtro ni freno al humor. Porque, ¿qué necesidad hay? ¿En qué momento uno decide retener una sonrisa? Reprimir el humor es el inicio de la amargura. Un amigo mío me dijo hace tiempo que había que reírse hasta de la muerte, y cada día, con tanta tristeza que nos rodea, estoy más convencido de que no seré yo, de manera voluntaria, el que decida apagar un momento alegre.

Como muestra de ello, he puesto al inicio de la entrada las tomas falsas de la entrevista que grabé para el canal de Psycoach, un proyecto fusión de reciente apertura formado por dos estupendas profesionales (una coach y una psicóloga) cuyo centro es la motivación y la lucha por los sueños. A poco que me hayáis leído, ya sabéis que bebo de esa temática y es para mí un placer esta colaboración. La entrevista la podéis ver aquí (ya de manera seria), aunque hablaré de ella en otra entrada próximamente.

El objetivo de hoy era que me vierais en mi salsa en las tomas falsas. Puede que desde aquí esté dando una imagen seria o formal, con este vídeo espero perder ese concepto que podéis tener de mí (arriesgando a perder también toda la reputación).

Un alegre saludos a todos. Gracias por pasar por aquí.
Ah, ¡y hoy se empieza la lectura conjunta de El sanador del tiempo!

COLABO CON REVISTADEHISTORIA

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Las páginas de El sanador del tiempo siguen escupiendo felicidad que recojo y almaceno en el corazón con mucha ilusión. Esta vez, el motivo de alegría es el acuerdo colaborativo alcanzado con RevistaDeHistoria. Mi libro será ofrecido como suplemento a todos los que se suscriban a esta magnífica revista histórica.

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Vuelvo a derramarme de felicidad por este gesto de confianza y por la posibilidad que me ofrece de llegar a más lectores, de que más personas puedan leer mi obra. No exagero si digo que estas cosas me dan la vida porque un escritor vive en tanto que alguien decide invertir algo de tiempo en leer esas palabras en las que ha depositado toda su ilusión y corazón.

Quería compartir esta alegría con vosotros. Todo progreso que consiga el libro también es mérito vuestro, pues vuestros ánimos y palabras no caen en saco roto y me motivan para seguir avanzando. De verdad.

Gracias a todos.

Hagámoslo juntos – LECTURA CONJUNTA

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Para celebrar la 2ª edición de El sanador del tiempo (se han depurado algunos guiones de maquetación y creo que el niño ha madurado para llevarla a cabo), he pensado en hacer una lectura conjunta.

Me hace una ilusión terrible compartir la aventura con vosotros en tiempo real, que intercambiemos impresiones sobre el relato tal y como lo vamos descubriendo. Los que os animéis recibiréis una copia gratuita del libro (en formato digital). Llevaremos un ritmo de lectura sencillo que no nos comprometa más de 5 o 10 minutos al día, y habrá una entrada fija en el blog o un grupo de whatsapp en el que comentar nuestras impresiones.

La lectura comenzará el próximo lunes 17 de abril. Si os queréis apuntar, enviad un correo electrónico a juanpacheco85@gmail.com para que os pueda enviar la copia. A cambio solo pido que, una vez finalizada la lectura, escribáis una reseña sincera en vuestro blog (si tenéis) o en la página del libro de Amazon.

Estoy deseando compartir con vosotros esta ilusión, poder hablar directamente con aquellos que os animéis a hacer este evento conjunto. Para los que no conozcáis el libro, os copio aquí la reseña:

“En un mundo en el que los registros akáshicos dejan de ser una teoría y la relación entre vidas pasadas y enfermedad está demostrada científicamente, la empresa privada MediTime ha encontrado la forma de curar enfermedades mediante viajes virtuales en el tiempo. Poul Reenberg es un joven y prometedor interventor a punto de cumplir su sueño de trabajar en MediTime. Una vez en la empresa, tendrá que viajar al Antiguo Egipto, a la arcaica Mesopotamia y a la Antigua Grecia para tratar a sus pacientes. Sin embargo, descubrirá los oscuros intereses de la corporación y su sueño se convertirá en una pesadilla capaz de poner en jaque su vida y la de todo el planeta”.

Espero que os apetezca y podamos disfrutar de esta lectura.

¡Un saludo!

LA MAGIA DE ROWLING CON SUS TILDES

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No soy yo muy quisquilloso con la ortografía. Pienso que la función del lenguaje es la comunicación y no hacer que uno pierda los nervios por una letra mal escrita. Pero ayer iba yo paseando por la Fnac cuando me encontré con algo digno de bloguear. En la portada de Animales Fantásticos de J.K. Rowling aparece la palabra “guion” con tilde, palabra que no lleva según la RAE.

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Todos conocéis mi poco aprecio por J.K. Rowling. Sé que me gano el desprecio de las masas diciendo que no me gusta, cosa que no me conviene, pero os prometí sinceridad máxima desde la primera entrada de este blog. Sin embargo, no es mi intención con esta entrada hacer leña del árbol caído en mi cruzada antipotteriana.

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Si escribo esta entrada es precisamente por el motivo contrario, para decir que no pasa nada. Hasta a los grandes se les cruza algún error ortográfico. De hecho, todavía no he leído algún libro (que no pase de las diez ediciones, claro), que no incluya ninguno. En “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” encontraba un par por capítulo, y eso no ha impedido que se convierta en un clásico de referencia. No pasa nada, no nos volvamos locos. Es cierto que depurar un manuscrito conlleva mucho trabajo y paciencia, pero hay cosas que simplemente se escapan. El escritor ha de ser consciente y no enloquecer por ello y el lector ha de asumirlo y ser paciente. Así lo creo yo.

Nada más. ¡Un saludo y ánimos para empezar la semana!

P.D.: igual es que han hecho un truco de magia para que apareciera esa tilde (tenía que decirlo).

P.D.2: si bien no soy seguidor de Harry Potter, con Animales Fantásticos sí que disfruté en el cine.

PERDIENDO EL CONTROL DE LAS VENTAS

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Hay un momento crítico en la vida de todo escritor que viene a ser comparable con una adolescencia literaria, donde uno ve perdida su inocencia y empieza a sentirse un poco sucio en su proceso de madurez. Se trata del momento en el que pierdes el control de tus ventas. Al principio, consigues vender tu libro a tu familia, a tus amigos, a tu gente cercana… Con suerte, se lo vendes a alguien a quien casualmente has acabado sacándole el tema y le ha atraído lo que dices. Conoces a cada uno de los que han adquirido tu obra.

Pero llega un momento en que las ventas suben y tú no sabes a manos de quién ha ido a parar tu libro. Por un lado, absorbido por tu propio ego, te sientes bien y feliz. Mi libro empieza a venderse por sí solo. Algo estaré haciendo bien con la promoción. O, en el mejor de los casos, sientes el orgullo de pensar que a alguien le ha gustado y lo ha recomendado (no hay mayor marketing que el boca a oreja). Esa sensación es un mordisco en el alma. Es la verdadera demostración de amor. No solo le ha gustado lo que haces, sino que ha hecho la más enorme demostración de afecto: ha depositado su confianza en él recomendándolo a otra persona.

Pero la otra parte, la que te hace sentirte sucio, es la pérdida de conexión con el lector. Es el enfriamento y capitalización de una relación basada en compartir tu pasión con otra persona. Me encanta dar las gracias a cada una de las personas que compran lo que escribo. Me encanta seguir en contacto con ellos. El sanador del tiempo no habría sido lo mismo sin el feedback que me dan sus lectores. Me siento en deuda con la oportunidad que me da cada lector de ser leído y, si no lo agradezco, siento que me falta algo.

Necesitaba escribir estas líneas como agradecimiento a todos aquellos que leéis mi libro y no sé quiénes sois ni dónde estáis. Desde lo más profundo de la ingenuidad de mi niño escritor que, al igual que yo no sabe crecer, os doy las gracias y reflejo aquí la felicidad que me dais.

Un abrazo a todos. Bien fuerte.

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